Ruud Gullit, jugador de fútbol: el genio neerlandés que dejó huella en Europa

Ruud Gullit medía 1,91 m, jugaba de centrocampista ofensivo, defensa central o delantero según las necesidades de su equipo. Nacido el 1 de septiembre de 1962 en Ámsterdam, este neerlandés de origen surinamés atravesó el fútbol europeo de los años 1980 y 1990 difuminando todas las líneas tácticas. Su apodo, la “Tulipán Negro”, resume por sí solo la mezcla de elegancia técnica y potencia física que lo hacía tan difícil de contener.

Versatilidad táctica de Gullit: un perfil sin igual en el fútbol moderno

¿Alguna vez has visto a un jugador cambiar de posición tres veces en el mismo partido sin perder eficacia? Gullit lo hacía regularmente. Centrocampista ofensivo de formación, podía retroceder a la defensa central o avanzar como delantero con la misma facilidad.

Esta versatilidad no era fruto de la improvisación. Se debía a una combinación rara: una estatura por encima de la media, una técnica de balón trabajada desde la infancia en las calles de Ámsterdam, y una visión del juego heredada de la tradición neerlandesa iniciada por Johan Cruyff. Gullit leía el juego como un líbero y atacaba como un delantero centro.

Concretamente, en el AC Milan bajo la dirección de Arrigo Sacchi, ocupaba un papel híbrido. Sacchi le pedía que retrocediera para construir el juego, y luego que apareciera en el área rival. Este posicionamiento fluido, sin un puesto fijo, prefiguraba lo que el fútbol llama hoy un “falso número 9”, mucho antes de que existiera el término. Se puede considerar a Ruud Gullit como un jugador de fútbol como uno de los precursores de este enfoque táctico en Europa.

Futbolista con dreadlocks en acción con la camiseta roja y negra del AC Milan durante un entrenamiento, en el estilo emblemático del fútbol europeo de los años 1980

Trío neerlandés en el AC Milan: Gullit, Van Basten y Rijkaard

El AC Milan de finales de los años 1980 sigue siendo uno de los equipos más temidos en la historia del fútbol europeo. En el corazón de este proyecto, tres neerlandeses: Gullit, Marco Van Basten y Frank Rijkaard. Su complementariedad iba más allá de la simple entendimiento en el campo.

Rijkaard aseguraba el equilibrio en el medio, recuperando balones y reiniciando el juego de manera limpia. Van Basten finalizaba con una precisión quirúrgica. Gullit, por su parte, hacía de enlace entre los dos. Él creaba los espacios que Van Basten aprovechaba.

Este trío permitió al Milan ganar dos Copas de Europa de clubes campeones consecutivas. Lo que impresiona en las imágenes de archivo es la fluidez de los intercambios entre estos tres jugadores. Se encontraban casi por instinto, fruto de años juntos en la selección neerlandesa incluso antes de su llegada a Milán.

Un reclutamiento que cambió la Serie A

La llegada de Gullit al AC Milan en 1987 marcó un punto de inflexión para el campeonato italiano. El club apostó por un perfil atípico para la época: un jugador completo, no un especialista. El Balón de Oro de 1987 premiaba exactamente esta capacidad de hacer de todo en el campo.

Este traspaso abrió la puerta a otras incorporaciones neerlandesas y ayudó a hacer de la Serie A el campeonato más atractivo del mundo durante una década.

Euro 1988 con los Países Bajos: la consagración del capitán Gullit

El Euro 1988 en Alemania Occidental sigue siendo el único título importante de la selección de los Países Bajos. Gullit era su capitán. En la final contra la Unión Soviética, anotó un gol de cabeza, típico de su estilo: desmarque incisivo, salto impresionante, colocación perfecta.

Esta competición reveló al gran público lo que los seguidores del fútbol neerlandés ya sabían. Los Países Bajos contaban con una generación excepcional, y Gullit era su líder natural. Su carisma en el campo, sus dreadlocks reconocibles entre mil, su forma de llevar el brazalete de capitán con autoridad y relajación, todo ello contribuyó a convertirlo en un ícono.

  • Capitán y goleador en la final del Euro 1988 contra la URSS, un partido en el que dominó física y técnicamente a la defensa rival
  • Asociación decisiva con Van Basten, cuyo gol en la final sigue siendo uno de los más célebres de la historia del fútbol
  • Liderazgo de un grupo que también contaba con Rijkaard, Ronald Koeman y otros jugadores formados en la tradición del fútbol total heredada de Cruyff

Esta victoria sigue siendo hasta hoy el único trofeo importante del fútbol neerlandés, lo que mide la importancia de esta generación.

Compromiso social y legado de Gullit después de su carrera como jugador

Después de colgar las botas, Gullit no desapareció del panorama futbolístico. Entrenó, especialmente al Chelsea donde fue uno de los primeros entrenadores negros de un gran club inglés. También trabajó como consultor y conferenciante.

Un aspecto menos conocido se refiere a su trabajo con los jóvenes. Gullit defiende el “street football” como matriz de formación, en referencia directa a su propio recorrido en las calles de Ámsterdam. Colabora con iniciativas que utilizan el fútbol como herramienta de inserción social, especialmente con jóvenes en dificultad.

Más recientemente, interviene en el debate sobre el futuro del fútbol neerlandés. Considera que la federación (KNVB) debe modernizar sus estructuras mientras preserva la identidad de juego típicamente neerlandesa. Ha discutido públicamente nombres para el puesto de seleccionador nacional tras las decepciones recientes en competiciones importantes.

  • Compromiso con programas de inserción a través del deporte, insistiendo en la importancia del juego libre entre los jóvenes
  • Postura regular sobre la formación neerlandesa y la necesidad de volver a los fundamentos del “fútbol total”
  • Rol de consejero informal en las discusiones sobre la elección de los seleccionadores de los Países Bajos

Retrato íntimo de un gran futbolista con dreadlocks sentado en un vestuario europeo, mirada pensativa después de un partido, evocando el carisma y la leyenda de Ruud Gullit

Gullit también ha denunciado el racismo en el fútbol, una lucha personal relacionada con sus orígenes surinamenses. Su trayectoria va más allá del ámbito deportivo y toca cuestiones sociales profundas que atraviesan el fútbol europeo desde hace décadas.

El legado de Ruud Gullit no se resume a un palmarés. Se basa en una forma de concebir el fútbol: fluido, sin fronteras de posición, impulsado por la inteligencia de juego en lugar de la especialización. Los jugadores polivalentes que dominan el fútbol actual le deben, sin saberlo siempre, una parte de su libertad táctica.

Ruud Gullit, jugador de fútbol: el genio neerlandés que dejó huella en Europa